No sé si el aura maldita de Tola , ahora me este iluminando, pero veo a mi gata wendy , paseando por mis sueños, con los diseños de TOLA, en su pelaje , es decir ella ya no es tricolor , en esta alucinación, la veo , con los monstruos de sus cuadros serigrafiados en su lomo , tonos entre el azul profundo , el naranja nacarado brillante , un amarillo ocre, mezclilla de magentas oxidados, y las estrellas disformes de color negro azabache de cuatro y seis puntas esparcidas en popurrí sobre ella, si cada gato es único e irrepetible , a no ser que sea clonado , pero digamos que sus colores pueden ser parecidos , pueden ser aromos , romanos , siameses , angoras , pero siempre esa forma moteada de sus manchas , vendrían a ser como sus huellas digitales , entonces mi minina se convirtió en un vitral con estómago rabo y cuatro patas toleano.
mi felina se desliza entre mis arcadas y mis adorme cimientos , con todos los trazos y esbozos de la paleta multicolor de Tola , en el vestido de peluche que la recubre de la humedad de estas sábanas recubiertas de insidia grasa y sudor apelmazado , en nuestro interior.
y escribo esto al borde de la nausea , ya que previamente a ir a ver a este fenómeno de los vitrales , la escultura y el óleo , llegando muy borracho de una conversa con mi amigo Frank Hernandez, llegué muerto de hambre , como Humsum , y su epónima novela , al destartalado refrigerador de mi asquerosa cocina y me puse a enguir lo que encontrara , y me despache un langoy de tres días de podrido , residuos baboseados de pollo chijaukay , arroz chaufa embadurnado con la piñas del kam lu wantan , pedazos de chancho asado , y para bajar la sed dos vasos de inca cola , y de postre un budín medio verdoso y seco , y dos panes con matequilla, y mi estómago se convirtió en un convulsionado revoltijo de mierda arcadas y espasmos , que solo el vomito franco y sincero ejercido con la plena voluntad de mi epigastrío , podría calmar, pero extrañamente no devolví nada , y más bien digerí toda esa masa apelmazada en mi estómago de buitre , hiena y gallinazo , ese banquete se lo habían dado mis viejos y como siempre las sobras de esa opípara orgía culinaria . se las llevan al perro de la casa , que vengo a ser yo , y creo que me hizo más daño , por que ni calenté en la sartén , me la empuje todita así congelada....
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